CABLE#04

ROOTEO & MAHURA presentan
MOON RUNNER
 ·Tales of a Cosmic trip·

Planeamos este viaje sin ningún motivo y el pretexto fue simplemente vivirlo. Fortuita y naturalmente llegamos a este punto. Bueno, realmente lo único que nos unía férreamente a todo esto era la música. Poco a poco nos fuimos haciendo a la idea de en qué consistía nuestro viaje aunque sin saber lo que nos íbamos a encontrar exactamente. La mayor de las ambiciones era disfrutar y aprender.

Salimos de La Tierra con muchos nervios, todo nos parecía (y era) realmente nuevo y excitante… qué más se puede pedir?? Grandes plataformas elevadoras, mucha tecnología que no conocíamos. Pasamos varias terminales, puntos de seguridad y al final pasamos a la última pantalla. Ya estaba todo preparado para despedirnos de la gravedad.
Fuimos sobrevolando la galaxia y el espacio vacío. Los parajes que nos encontramos fueron de una belleza bizarra infinita y llegamos a escuchar sonidos que nunca habrían llegado a nuestro tímpano de otro modo y que no podíamos relacionar con nada de lo vivido. Una experiencia cósmica, más cósmica que el propio término y creo que hasta que no lo vivimos de esa manera no supimos realmente el significado de la palabra. Cualquier cosa que observábamos, cualquier cosa que se movía, emitía un ruido diferente, un sinfín de texturas sonoras por explorar… era espectacular!.

A lo lejos veíamos el punto azul resplandeciente (como lo definió Carl Sagan) el punto del que provenimos y al que algún día regresaremos. Así comenzó este garbeo por el Sistema Solar en busca de nuevos estímulos, esperamos que lo disfrutéis.

Oberón

Plateado y perlado. Pequeño satélite del impresionante Urano. poseé una gran oscilación. Al acostumbrarnos a su gravedad, sentimos de nuevo el peso del monstruo Urano tirando de nosotros, nos absorbía lentamente en una nebulosa de frecuencias bajas y nos vimos atrapados por unas voces que aparecen de la nada.

2007 OR

Es un sitio oscuro, solitario y aunque sentimos que no teníamos mucho que ver ahí, su atmósfera escondía algo. Nos fuimos de allí por un rápido consenso común. Los instintos estaban a flor de piel.

Ceres

Planeta enano de los que no se enseñaban en la EGB. Sus parajes aunque abruptos transmitían paz. Ceres es un planeta que respira y llama a la quietud. Lo recorrimos tranquilamente atendiendo a todo, aquella brisa sonora que nos rozaba, inmortalizando cada matiz. A más de uno le costó salir de allí.

En Plutón todo cambió… se volvió diferente.
Entramos en una parte de nosotros mismos que desconocemos. La ecuación espacio-tiempo ya no tenía nada que ver, no éramos. Ligeras melodías y oscilaciones minimalistas se apoderaron de nuestro ser, de nuestra luz. ¿Entramos en la nada? ¿nos salimos del cuerpo? … que más da.

Cuanto más nos acercabamos a Orcus, más nos invadía ese manto azul oscuro y estábamos cerca de no ver nada pero eso hacía que sintiéramos aún más. Un sentido se apagaba para que otro hiciera su trabajo mejor.

Esa melodía rozó mi mano, me abrazó desde atrás y me dió el calor que necesitaba. En ese momento nos hizo entender que el ruido cuando es concebido con amor da igual que donde venga. Conocimos a varios seres del lugar, mentes etéreas, nos enseñaron muchas más cosas del amor de las que pudieron enseñarnos nuestros progenitores, nos enseñaron lo real de todo esto.

En Sedna,

Nos empezamos a comunicar en otro tipo de lenguaje, que surgió espontáneamente.
Nadie nos dijo nada de esto, nadie nos avisó de que las cosas cambiarían tarde o temprano. Abrimos las manos, el corazón y lo hicimos nuestro… ya éramos así. Estábamos en este viaje con todo y había que cerrar heridas si queríamos seguir disfrutando.

Planeta 1996 TO sin duda, uno de los hitos de viaje. Auroras de mil colores estaban delante de nosotros y teníamos el poder de moverlas con la mente. En un horizonte oscuro donde no llegas a terminar el final, con tu mente, puedes lograrlo todo. Daba igual lo que pudieras imaginar, ahí lo tenías. Por los laterales vibraban las aletas de esos seres que tan bien te hacían sentir. No recuerdo como las llamaban, daban sosiego… algo en ellas te decía, todo está bien, tranquilo.

Haumea era el planeta oblicuo! Muy minimalista e inspirador. Todas las cosas que nos pasaron allí nos hicieron que valoraremos las cosas más pequeñas de la vida y hasta ese viaje, pareció insignificante. En los pequeños detalles está la grandeza de las cosas que si no te fijas, no llegas a ver. Eso hizo que no perdiéramos detalle de estas maravillas

A nuestro paso por Caronte nos vimos atrapados en una espiral oscilante durante varios días. Cuando piensas que estás empezando a conocer el universo, el universo te da una ostia, humildad. Un ser tocaba un aparato de cuerdas muy curioso. Me hacía recordar a las guitarras en La Tierra pero con un background de polvo sonoro bastante denso y que envolvió a todos los que estábamos allí.

Eris era un sitio épico, electrizante.
No se podrían expresar con palabras los sentimientos que allí experimentamos. Una elevación constante, cierta luz… todo muy cálido, hasta cierto punto adictivo.

Al llegar a 2002 tx

todo el mundo discutía y había demasiado ruido alrededor. A veces metálico, otras esponjoso… chirriante. De repente, mucha luz y la ceguera era tal que los cascos protectores no hacían nada. Al terminar esa presión un cometa pasó por encima y nos trajo ese halo de aire fresco que necesitábamos y seguimos disfrutando del viaje y del paisaje que dejábamos atrás. Fuera malos rollos.

Quaoar nos llenó de alegría, era un sitio singular. A medida que íbamos bajando por la atmósfera veíamos ese color rojizo y blanco grisáceo. Allí podías sentir algo parecido a la libertad. Te alcanzas a sentir muy muy grande. Allí hicimos todo lo que quisimos, disfrutamos mucho de algo muy preciado… el preciso instante.

Algo parecido nos ocurrió en 2002 TC. Sentimos que la alegría era parte de nosotros mismos. Habíamos aprendido a vivir el ahora de una manera más completa. Ese instante lo habíamos hecho nuestro, parte de este binomio. Tiempo y mente.

Paramos en Makemake para hacer unas compras. Es un sitio que está lleno de animales parecidos a los gatos. Al igual que los felinos, son unos sabios y seres realmente especiales. Pueden iluminarte, enseñarte mucho pero no puedes fiarte tampoco. Son muy suyos.

El sitio incitaba a la psicodelia. Estos seres nos dieron una extraña bebida que sabía horrible pero que nos dió una clarividencia increible. Sanamos cosas del pasado y aprendimos a querernos mucho más. Gracias a estos seres vivimos más libres y con menos miedos. Les estaremos eternamente agradecidos.

El final del viaje fue en el micro planeta de Ixión. Un pequeñísimo plutino del Cinturón de Kuiper. Desde allí la nostalgia nos hizo regresar a cada gran momento del viaje.

Gracias

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